La Colonia Suiza se aporteño (Tangueramente hablando)
El sol del mediodía empilchó con destellos plateados al Lago Nahuel Huapí mientras las clases de Tango gratuitas EN EL Centro Cívico daban comienzo, para el regocijo de extranjeros y locales. Los bailarines Jorgelina Thione y Sergio Arbones le enseñaban a la gente en forma didáctica y entretenida a: Pivotear, tener continuidad en los pasos, acariciar el piso, pararse en quinta, hacer ochos, manejar el tempo para caminar y, fundamentalmente, comunicaban la magia del Tango que radica en la comunicación del abrazo de la pareja. Recalcaban que el Tango es comunicación y después viene la técnica, recordando siempre que el varón siempre marcará el ritmo.
El centro Cívico también ofreció los acordes del Bandoneón de Carlos Becú, notas que se escuchaban a varios edificios de distancia. También se lucían en la tarde dos parejas del Rincón del Tango, La delegación de Valparaíso con su particular estilo, un seminario de danza y el Dúo Fanguyo, entre otros.
Mas tarde en El Fundo, Colonia Suiza viró para el Tango. El trío de Juanjo Miraglia, oriundo de Bariloche, seleccionó tangos tradicionales en guitarra, tal como lo hacía Carlos Gardel. Entre sus seis temas se destacaron: “Cafetín de Buenos Aires” y “Por una Cabeza”. El Baile llegó desde Cali (Colombia) de la mano del grupo Tango Vivo. Edwin y Lina, Pablo y Vanesa, Alex y Alejandra, Carlos y Liliana, todos campeones en diferentes categorías y competencias internacionales, demostraron en pista que tienen un nivel de excelencia. Impecables en la ejecución de su performance, en su vestimenta, maquillaje, la presentación de este grupo arrancó los zapatos de todos. Pero había más… Victor Mur y Los Sospechosos de Siempre, nos hicieron levantar de las mesas, gracias a sus sonidos de carnaval, ensamblados con tango – murga. Con una particularísima forma de expresar las canciones de crítica, de retirada y de alegría, estos murgueros, tangueros profesionales se lucieron con una personal versión de “Los Mareados”, entre otros temas tradicionales, que jamás hubieran sido ejecutados así, sino fuera por ellos.